RCh | Letras |"EL DERROTADO" de Leopoldo Torre Nilsson (1955)
   

Sosa, un "pobre de espíritu"

POR EUGENIA GUEVARA

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Leopoldo Torre Nilsson fue uno de los directores más importantes del cine argentino. Hijo de cineasta (Torres Ríos), padre de directores de cine (Javier y Pablo Torre) y maestro de Leonardo Favio, estaba a punto de comenzar la etapa más personal de su carrera cinematográfica cuando escribió esta corta y concreta novela.

Desde Arlt en Los siete locos (1929) o El amor brujo (1932) y de Manuel Puig en Boquitas pintadas (1968, primera edición de Jorge Álvarez, mismo editor de Torre NIlsson) no había leído otro retrato tan vivo, descarnado, agrio y realista de la clase media urbana, porteña sobre todo.

El derrotado, marcado con un círculo rojo, ya desde la portada del libro, es uno más. Un hombre de la masa, de la clase media que sobrevive (porque esta clase media no aspira), un argentino mediocre, prejuicioso, mezquino, de concepciones incorrectas, de apellido Sosa. Toda la novela es la declinación de Sosa, su camino inexorable hacia la miseria más inútil, más tonta, más insípida.

Sosa es un personaje tan bien creado en su "pobreza de espíritu" que es palpable. Es detestable y es al mismo tiempo, un angustiante reflejo de toda una clase, esa famosa clase media. Digamos también que si a Sosa le hubiera ido un poco mejor, en pocos años, hubiera sido como el señor Lanari de Cabecita Negra (1961) de Rozenmacher. Pero Sosa, nunca podrá ser un señor, aunque tenga tanto rechazo como Lanari por esos cabecitas negras -que se le parecen tanto.

Justo cuando encontré este libro, me enteré que Javier Torre, sobre cuya película Un amor de Borges, dije cosas tan duras hace ya diez años, estaba terminando de filmar una versión cinematográfica de El Derrotado. Por un lado, me sorprendí de lo sincronizada con la noticia que iba a estar esta reseña, sin haberlo buscado, y por otro, confieso que recordando aquella película de 2000, temí. Sin embargo, haga lo que haga Torre (H), allí estará siempre esta novela corta, precisa, dura, elíptica, entretenida y bella de su padre: toda una revelación.

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