RCh | Libros | “El cuaderno rojo” de Paul Auster (1994)
    Azar en cuotas
POR EUGENIA GUEVARA

m

En los 90, Paul Auster, que ya era Paul Auster, editó este librillo, que tiene sus pros y sus contras, al menos para alguien que ha sido (aún creo que es) gran admiradora de su obra.

Es interesante el prólogo de Justo Navarro, también el traductor, que escribe sobre Paul Auster, pero sobre todo, escribe sobre Justo Navarro, traductor -como Paul Auster- y suplantador de identidades, que es en definitiva lo que significa el traducir.

Lo que me gusta es la idea del cuaderno de notas, rojo. Sobre todo, rojo. Me encanta, y creo fuente inagotable de inspiración en el arte y la vida, la música del azar, que sin duda rige todo de manera misteriosa. Sin embargo, no es en sus notas, sino en su ficción - que mucho tiene de "real"- donde la casualidad reina sin discusión.

No me gusta el relato del abogado que se llamaba Argue, que abre el libro, porque habría que preguntarse qué corre por cuenta del azar en el hecho de tener X nombre y tener una profesión que concuerde. De hecho, es bastante común: conocí un carpintero que se apellidaba Pino, y un periodista especializado en agro, cuyo apellido, era Vaca. Como ese capítulo, hay otros que dejan cierta insatisfacción en El cuaderno rojo.

Hay otros más interesantes, como el de carta que Auster no recuerda haber enviado y que recibe de vuelta, reconociéndose sin reconocerse, o el de la moneda que pierde y recupera (aunque quizá no sea la misma) o el de B. el pintor con problemas económicos, y E., la mujer de la que había estado enamorado 20 años antes, y que de pensarla, aparece de nuevo en su vida; o aquel del llamado telefónico, equivocado, como el que da inicio a su primera novela.

Lo mejor es que las breves dosis de este libro, dan unas terribles ganas de volver al Auster de La trilogía de Nueva York, o La música del azar. Y de dejarse encandilar por el velo de la casualidad en forma de novela.

 

Siguiente >>