“Open House” de Daniel Veronese (foto)
La mentira, la verdad
Es una mentira verdadera, o es una verdad mentirosa. Es una propuesta que juega con el mecanismo -que parece ser muy común en la escena porteña- de contar las anécdotas de la puesta en escena y de los actores, transformándolas en teatralidad y en un hecho teatral. Pero, Daniel Veronese propone, con este mecanismo y procedimiento de montaje, realizar una puesta donde la obra misma tenga una gestación, una vida (hasta ahora seis años) y una muerte natural, que supongo que será producto del abandono. Los abandonos son reales, ¿pero las anécdotas lo serán? Vean mi alma desnuda y te la presento todos los lunes. Ven a ver mi lágrima y probá que es real. La atmósfera que te muestro es real o sólo sé mentirte tan bien como me enseñaron. Abandoné una sala de teatro y ahora me presento en otra, etc.
Si uno cree que todo lo que dicen ahí es verdad, es una obra muy cruel sobre el abandono.
Si uno cree que todo lo que dicen ahí es mentira, es una obra muy cruel sobre el abandono.
La mentira, la verdad y sobre todo el abandono están muy bien jugados en esta increible idea, transformada en propuesta de trabajo, ya no de escena. Una propuesta de trabajo que realmente desnuda, o te hace creer realmente que está desnuda.
Lunes, a las 21, en Teatro Beckett (Guardia Vieja 3556).
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“Señales de Humor” – Stand Up
A la izquierda, subiendo por las...
Con esas palabras terminaban de vender e invitarte a ver el espectáculo y cuando uno ya subía las escaleras escuchaba un “Gracias”.
El señor Gabriel Gómez es el maestro de ceremonia de este encuentro de monólogos de humor, quien explica y define el show, anunciando que van a hacernos reír. En el transcurso, comenta sus desventuradas desgracias cuando va a comprar algo, y siempre su humor tiene un gran complemento de histrionismo facial. El primer comediante, Gustavo Valente, “el rulo”, intenta buscar la comicidad de la experiencia de la vida -ya que la recorrió más de una vez y mientras todos estamos de ida, él ya volvió-, de manera explicativa y jocosa. El segundo en aparecer es Germán Ven quien no tiene miedo a sazonar con mucho delirio corporal el espectáculo. Y el postre, Nancy Gay, quien para mi entender, fue la que mayor manejo de humor crudo y delirante expresó en todo el show.
Quizá hubo inconvenientes con el sonido porque no se llegaban a entender ciertas palabras, o quizás los gritos y delirios eran tan descontrolados que provocaban un ruido muy pesado.
Es un buen espectáculo cuyo humor es demasiado cotidiano; y, quienes lo crean (de crear) no retroceden ante ninguna seriedad, y le ponen mucha ganas y fuerza.
Viernes y sábado, 00:30, Paseo La Plaza, en Terraza Teatro Bar (Av. Corrientes 1660).

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“José, el cartonero”, puesta de Carlos Evaristo
La Argentina de cartón
Un trabajo muy honesto y de oficio por parte de José Gómez, quien resume la situación de un país desde uno de los trabajadores más excluido, el cartonero.
Esta obra plantea que no todo está perdido y donde creemos que no existe más que oscuridad aparece un personaje noble, José; quien cuenta su relación con su padre, el país, sus amigos, su mujer y por sobre todas las cosas, su hijo. Todo esto sucede un 23 de diciembre, en alguna calle que da al obelisco, el lugar más transitado y comercial.
Historia porteña de un argentino excluido y discriminado por su condición y color. Por un lado, desde su lugar de trabajo, José, el cartonero, nos muestra a un padre incomprensible para él en un principio, hasta que a José le toca ocupar ese rol; nos muestra un país despojado de sueños y traicionado por los gobernantes, quienes fueron los causantes de que se multiplicaran las personas que recogen cartones. Por el otro lado, José nos conmueve con su relación de pareja y su hijo, quien ahora es la razón a la que dedica su vida...
En una historia conmovedora, José Gómez realiza un unipersonal con muchos matices, e histrionismo. Ah, hay un plus de regalo, que perdona la impuntualidad.
Sábados, a las 20 hs. en El Túnel (Bonpland 2050).
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