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Muy importante:
El espectáculo "Teatro Abierto x 2" en el Teatro de La Ribera reúne dos obras del movimiento que tuvo su origen en el teatro El Picadero, demolido por la dictadura militar y que se siguió presentando en el Tabaris de la calle Corrientes de Buenos Aires, en el año 1981.
Ahora sí:
Emigrantes melancólicos que no se escuchan bien. Virgen de historia y conocimientos sobre el teatro abierto, tuve la posibilidad de ser espectador de éstas obras emblemáticas de la historia, sin saber absolutamente nada de ellas. Por eso me senté en la butaca a ver Gris de ausencia, y le dije a mi compañera ¡A ese lo conozco de la tele!, refiriéndome al gran Juan Manuel tenuta que representa a un nono algo gagá en la obra de Cossa. Tres generaciones tratan de reconstruir un Buenos Aires idealizado desde el exilio tratando de mantenerse a flote en un restorán típico de laArgentina en Italia. Si bien el texto es conmovedor, y profundo, quizás por ser el estreno, se evidenció cierta tensión en la dinámica entre actores, con actuaciones desparejas, y un sonido poco acorde a la importancia del evento.

Loas a Grimau. A Antonio Grimau lo vi actuar en una telenovela en donde hacía de gitano, y nada: TV. Acá su actuación es intensa, verosímil, y conmovedora. La dupla con Novoa es directamente un deleite. El “acompañamiento” al cual refiere la obra es el de unos guitarristas que nunca llegan. Durante la espera, el turco (el cantor que quiere emular a Gardel), y su amigo (el dueño de un boliche que quiere convencerlo de desistir de su delirio) tienen una conversación desopilante y crítica.
¿Hay alguna posibilidad real de rebelarse contra las estructuras sin quedar aislado? ¿El turco que interpreta Grimau, es un loco, es un lúcido, o simplemente exige un poco de cordura justo antes de jubilarse de un trabajo eterno en una fábrica? Esas son las cuestiones que transita la obra, sostenida increíblemente por las actuaciones.
Loas a los dos personajes que me llevaron de la nariz a comprar libros de Gorostiza casualmente en las librerías de calle Corrientes. No viene nada mal conocer el origen de todo: los autores- padres de mucho teatro joven que hoy veo con alegría y deleite, y a los actores de método clásico que aún con una carrera recontrahecha dejan todo en el escenario, inclusive a sí mismos, y te sacuden el balero, para que quedés revirado en tu emoción.
Jueves a sábados, a las 20. Domingos, a las 12.30. Teatro de la Ribera (Av. Pedro de Mendoza 1821). |