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RCH |V Feria del libro de Cipolletti

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Libros como ladrillos

 

acÁ, allÁ y en todas partes, los libros enmarcados en feria, tienen poder de atracciÓn. realizadO en un EX corralÓn, este evento patagÓnico, camina rumbo a convertirse en tradiciÓn.

 

POR MAURICIO BERTUZZI

 

Curiosidades primeras (imágenes). Curiosa imagen fotográfica y literaria el ver un corralón repleto de libros. Una tentación a la metáfora.

Curiosa imagen también la de una familia con sus niños en cochecitos recorriendo el galpón en la búsqueda de un paseo novedoso para la siesta dominguera. La feria fue eso; una marea de gente caminando el espacio en forma de U multiplicado en tres plantas. Personas que por primera vez revolvían cajones de libros como buscando la naranja más jugosa o la lechuga más tierna y personajes que se movían como una novia alegre entre amigos y papeles escritos y dibujados.

La Feria del libro de Cipolletti albergó en un corralón que no se usaba hace 10 años a editores, editoriales, libreros, autores, proyectos de autores, artistas, actores y muchos libros; novedades, saldos y retazos en un almacén de libros generales. Todo al alcance de la mano y apto para billeteras enflaquecidas por la inflación.

“La feria es una propuesta familiar, una salida gratuita y libre con una oferta de espectáculos para todos”, destacó Marina García Barros, organizadora. “Lo más interesante son las imágenes de las familias recorriendo el predio, curiosidad que nunca se verá en una librería. Y se planteó en diez días porque el cipoleño se entera siempre tarde de las cosas. Se trabaja un fin de semana, la gente se entera y tiene el otro fin de semana para venir”. Por eso hay seis espacios con programación en simultáneo todos los días; y por ellos disertaron, hablaron y chamuyaron Liliana Bodoc, Washington Cucurto y Lalo Mir, Humberto Zambón, Juan Sasturain y Emilio Di Tata Roitberg, entre otros.

 


Zambón presenta su libro sobre la nefasta intervención de Remus Tetu en la vida académica del sur.

Otra curiosidad (editorial). Fue la presencia editorial de la Universidad del Comahue con un catálogo de más de 150 títulos que de a poco se está convirtiendo en un pilar de la cultura al sur. Se destacan – además de libros de turismo, economía e historia - obras de teatro y sobre teatro con nombre propio: Alejandro Finzi, responsable del área de Literaturas Europeas de la Facultad de Humanidades. Y autor teatral; 28 de sus textos se han puesto en escena en el país y el exterior. Por ejemplo: Viejos hospitales, Patagonia, corral de estrellas o el último vuelo de Saint-Exupery, La isla del fin de siglo, Bairoletto y Germinal.

El encuentro cultural fue la excusa para presentar a sus autores y tres libros de reciente aparición: El valle encantado de los avestruces, de Alberto Zapata (historia aborigen enmarcada en la ancestral naturaleza), Nuevo teatro europeo, una compilación de autores contemporáneos (Visnevetsky, Confalone, Benni, Armada, Hernández Garrido, Luzi, Lerch, Mabardi y Pons) y por último, La misión de Remus Tetu en la Universidad, de Humberto Zambón, un relato sobre la nefasta intervención de un personaje que llegó a la Argentina en 1952 y fue nombrado profesor universitario en el Instituto Tecnológico del Sur por decreto del Poder Ejecutivo Nacional.

“El único certificado que tenía era del Instituto Rumanos Libres de Nueva York y que decía que se había licenciado en Derecho y en Filosofía. Si la guerra le había estallado cuando tenía 19 años (1939) y durante el periodo de preguerra y la guerra, según sus propias expresiones, había participado de los grupos fascistas en Rumania, no pudo haber realizado ninguna actividad académica por un problema de edad”, relató Zambón. De todas formas fue nombrado y en dos años consiguió la ciudadanía argentina. En 1956 fue dejado cesante por falta de formación académica y se dedicó a dar clases en escuelas secundarias de Bahía Blanca. Pero, en 1975, fue nombrado interventor de la Universidad Nacional del Sur y de la Universidad Nacional del Comahue. Entonces, Zambón era decano de la Facultad de Economía y Administración y, en cuanto conoció la designación de Tetu, presentó la renuncia. Cesantías de docentes y no docentes, irregularidades académicas, presiones para evitar asambleas, fueron algunos de los rasgos de esta impunidad llevada al extremo. “Tetu vivió entre Neuquén y San Martín de los Andes. Se le hizo un escrache, la Universidad lo declaró persona no grato en el año 1999 y se fue a Rumania afectado por una demencia senil, donde murió en el año 2003”, agregó.

Última curiosidad (numérica). El primer fin de semana 8.000 visitantes recorrieron el frío predio. Esto cuantificado en el número de programas que se entregaron. Los organizadores estimaron que en los diez días que duró ese número se duplicó. Esto se magnifica si se contextualiza con el dato de que la ciudad de Cipolletti tiene 100.000 habitantes.

Pero los libros no se quedaron en los anaqueles y tablones. También salieron personificados a recorrer la ciudad; visitaron escuelas, hogares de ancianos e inundaron los colectivos urbanos con prosas famosas. González Tuñón, Discépolo, Walsh al precio de un cospel y para despreocupar por un momento a los choferes en la ardua tarea de esquivar baches.

En fin, un evento que nació mezcla de la curiosidad y la necesidad, y que después de cinco años interrumpidos busca convertirse en una tradición patagónicaJU

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