RCh | Libros | "EBANO" de Ryszard Kapuscinski (2006)
    Vida real
POR SILVANA AVELLANEDA

MataderoPeriodista o no, todo el mundo debería leer esta obra maestra del maestro de cronistas sobre sus vivencias como corresponsal en África de la agencia estatal de noticias de Polonia.

A contramano de los periodistas estrellas, de los egos por sobre las miradas que escriben y hablan, Kapuscinski sella en Ebano el estilo que pregona para el ejercicio del periodismo. Desandar el camino junto a los anónimos, escuchar las voces de los nadie. Recuperar la vida cotidiana, las alegrías y padeceres de todos aquellos a los que la “macro historia” les pasa por encima.

"En Europa, la gente que se ve en la calle camina a un destino determinado. En una ciudad africana no va a ningún lado: no tiene a dónde ir, ni para qué. Deambula, permanece sentada a la sombra, mira a su alrededor, dormita". En todo momento, intenta desentrañar los contrastes y contradicciones de un continente contemplado desde el prejuicio y el estereotipo para devolverlo vivido como parte suya.

Personalmente, cometí un pecado que me tira por la sola confesión a la hoguera: leí esta crónica de 340 páginas en fotocopias, anilladas, al mejor estilo de apunte universitario (una manía que tenía quien me las prestó). Aún así, con esas tapitas de plástico azul que más inspiraban un examen inminente que una lectura placentera, fue imposible no dejarse envolver por un relato donde aparecen personas y situaciones de la Africa profunda, la de los arrabales pobres, la de los guerrilleros que asustan (y se asustan).

Con viajes en camiones de enfermos de malaria, en autos que se quedan en medio del desierto y cucarachas que toman la casa que el periodista alquiló para en un suburbio donde ser blanco era un llamador poco beneficioso. La escena de la cobra que aparece en medio de la nada y que sirve para que Kapuscinski reflexione sobre el instante de la vida y la muerte en ese rincón olvidado del mundo es un clásico.

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