La música
(Los actores cantan sin ser cantantes. Se interpretan obras de Schubert en vivo. Suena Anthony and The Johnsons en off.)
"Para mí la música como lenguaje es muy importante, mucho más que otras cosas. He dirigido ópera, o espectáculos musicales en donde yo cantaba. Y también he hecho teatro de texto. Acá decidí unir esas dos cosas que, en apariencia, estaban separadas. En esta puesta decidí fusionar la música en la estructura misma de la obra.
De ahí que agregué al título la palabra melodrama. El origen del término es drama con música. Es la construcción que decidí realizar de manera conciente, en donde aparecieran estos dos lenguajes interconectados. Por eso la apuesta de las canciones, si bien soy conciente de que los actores no son cantantes. La idea mía es que una canción es un monólogo cantado. No me importaba que desafinen o no, sino que los actores encarnaran la canción. Es decir, que no se preocuparan por esos aspectos técnicos (si bien hubo entrenamiento vocal) sino que encarnaran la canción. Es un riesgo que asumí. Pero me parecía que parte de esta locura y este deseo errático y salvaje, tenía que ver con que los actores cantaran, ya que no pueden expresar de otra manera esa exaltación."
El amor
(Deseo errático)
"La obra es un trabajo que hice para contar la experiencia del amor. Y creo que en el terreno del amor estamos tan desamparados como el primer día. Creo que la experiencia del amor es muy tortuosa, y que si uno atraviesa esa experiencia puede transformarse en Eneas volviendo del infierno y fundando Roma. Hablo del amor verdadero, y el amor a cualquier cosa, no sólo a seres humanos. El credo de la obra es que así como a esa hormiga se le metió un parásito que la lleva hacia la boca de la vaca para que se reproduzca el parásito, y no porque la hormiga quiera ir, así pasa con el ser humano, como dice el personaje de William: 'Alguien creó alguna vez la idea del amor y acá estamos creyendo que somos libres".
Creo que la búsqueda desesperada del otro o del encuentro con otra cosa habla de que el hombre está catapultado por la necesidad de encontrarse con algo, con una otredad que lo justifique. No creo entonces en el amor plácido. Puede haber placidez y felicidad en momentos, pero el amor burgués, por ejemplo, te pone en una situación de tensión por no hacer lo que el impulso te diga que hagas. La obra entonces toma eso, qué pasaría si uno sigue sin frenos sus pulsiones, sobre todo aquellas intrínsecamente unidas al deseo. "

El factor humano
(Ciro Zorzoli , Mirta Bogdasarian, Diego Velázquez, Pablo Rotemberg, Eliseo Barrionuevo, Stella Galazzi, Gaby Ferrero, Lucano Suardi ¿Cómo se hace?)
"Es un elenco de gente muy conocida y que trabaja mucho. Es decir, como un gran seleccionado. Uno de los motores con el cual los convoqué fue que pensaran en algo que siempre hubieran querido hacer en un escenario y que no hubieran hecho. Entonces desde el principio trabajé con el deseo de ellos. Que ellos desearan estar, que los motivara. El trabajo entonces, como el deseo mismo, y como las personalidades mismas de cada uno, fue cambiante y mutante. Creo que se consiguió esto con los riesgos que cualquier desarrollo creativo en serio conlleva, es decir, cuando no vas a lo seguro, sino que arriesgás. Por eso creo que la idea es colectiva, es una creación de todos, y el principal motivo de acuerdo fue el deseo de cada uno en consonancia con el deseo en común."
La libertad del autor
(“Los sensuales” es, sin duda, una de las apuestas más arriesgadas en cartel)
"El ser libre en mis creaciones, para mí ha sido un camino largo. Es algo que personalmente me cuesta mucho, y que quiero hacer. Uno en cierta manera está cooptado por lo que se debe o no, lo que se lleva o no, lo que se vende o no. Cree que tal cosa funciona porque. Es muy difícil correrse de esa norma y escuchar la propia voz. Pero es lo que intento: ser yo. Es tan simple como dejar que las cosas impresionen en mí, y ser coherente y honesto con la expresión personal de esa impresión. En el teatro hay muchos presupuestos falsos relacionados a lo que se debe hacer, y que condicionan aunque sea de manera inconciente la creación. Para mí el trabajo del artista es ser como pararrayos del momento de uno, y dejar que eso entre en uno y devolver en su obra eso. Transmitirlo a través de la emoción estética, de compartir una experiencia. Cuando yo me enfrento a obras que me conmocionan, son para mí experiencias transformadoras. Para mí lo genuino es sacarse todo lo que no es de uno. Hay que sacarse cosas que no son de uno. En mi caso mi yo artista es oscuro, pulsional, variable. Lo que quiero es encontrar la manera en que eso se exprese artísticamente
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