Todo el mundo ama a Salinger, porque publicó cuatro libros perfectos. Todo el mundo odia a Salinger porque sólo publicó cuatro libros.
Aunque a decir verdad, con haber escrito diez páginas escogidas al azar de su obra, cualquier otro escritor se hubiera retirado dando
su tarea por cumplida.
En Levantad Carpinteros…, el narrador es alguien que va más allá del personaje que lo personifica.
A ver, está narrado en primera persona, pero todo el tiempo tenemos la sensación de que hay alguien más allá de esa voz, un habitante interior del personaje que observa las situaciones con ojos de águila. Todo el tiempo está por suceder la gran cosa, y todos los personajes son potencialmente el detonador de una acción o pensamiento que, creemos, sera objeto del cuento.
Mientras esperamos, a la caza de un buen argumento, la historia nos envuelve. Creemos que en cualquier momento
Salinger nos dirá lo realmente importante, pero advertimos que estamos perdidos, que la historia se está fugando, como el novio,
como las luces del día, dejándonos con una sensación extraña, como la de que alguien nos visitó sin razones, para dejarnos pensando.
Esta sensación de fundirse en el absoluto cambia en Seymour: Una Introducción, que sospecho, se ha convertido en un manual de estilo salingeriano.
Metido en el saco de un perdedor hermoso, le rinde homenaje a su hermano, queriendo convencer a todos de que aquel era un gran poeta.
A medida que el escritor avanza en ese prólogo interminable, comenzamos a dudar de quién es quién en la historia.
Hasta parece que lo del hermano del narrador es sólo una excusa para hablar de sí mismo,
y para en todo caso, mostrar que el verdadero poeta es el biógrafo, y no el personaje.
Pero de lo que realmente nos habla, otra vez, es de otra cosa. Mientras tienta al lector a hacer blanco en el meollo de la cuestión, lo conduce sutilmente
hacia una lectura contemplativa de los hechos, sin darle un mínimo destello de guía.
Obra maestra de lo latente, de lo profundo,
de la visión desapegada y dura de la vida, este libro de dos relatos te da vuelta.