Si hoy alguien busca originalidad, no le interesa encontrarse con la bestia del rock (hay excepciones, pero no es tema de esta nota). En algún momento fue el lugar para que cualquiera con ganas de expresarse a través de la música pudiera hacerlo, aún sin tener grandes dotes de instrumentista, o cantante. Hoy, para volver a encontrar el placer de gozo en la música creativa, sincera y fresca, hay que irse cada vez más lejos de la máquina de hacer hits, o bien retrotraerse a épocas doradas cuando el concepto de rock no estaba tan escindido del arte.
El cambio de dirección ofrece una babel de expresiones artísticas, un virtual paraíso anárquico que quizá vislumbró, aunque de otra manera, el mismo Marx. Paraíso conformado por My space, Pure volumen y You tube.
Los músicos que elegimos para este informe mencionan entre sus influencias a Elvis, Spinetta, The Cure, PJ Harvey y también a representantes del rock sinfónico, psicodélico, del punk, del dark, etc. Sin dudas, la música más popular de la modernidad es el rock & pop, cuna y a la vez matriz de las ideas de genios, de laburantes, de estudiosos, de locos, de hippies, y de otros.
Nos interesaba, entonces, saber qué puertas abrieron esas influencias en ellos, ya que si bien sus propuestas tienen el perfume de la música popular asociada al rock (no así a lo folkclórico o étnico) y el collage de sonidos como concepto, no es esta influencia lo más notable en su arte, sino una vuelta de tuerca a la utilización de los elementos (original mensaje sonoro y tímbrico) al cual se suma lo poético ya sea en lo literario o en lo compositivo; es decir, una re-invención del mundo de los sentidos a través de la creatividad.
¿Puede una propuesta original que no haga concesiones artísticas llegar a una gran masa de público? Con My Space, parece que sí. Le hicimos cuatro preguntas sobre este interrogante a Gabriela Yaya, Andrés Ruiz, Isol de Isol-Zypce y a Luis Cagnolo de Guitarrástrofe. Luego de contactarlos, supimos que estos artistas y sus proyectos tienen más en común de lo que se escucha a primera oída.
Las preguntas:
1) ¿Que discos que te volaron la cabeza?
2) ¿Qué es la música popular?
3) ¿Cuál es tu lugar de composición?
4) ¿Qué guías parpadeaban en tu camino, y en tu inspiración?
“La actitud de la industria musical tiene poco que ver con la naturaleza de la música”
Luis Cagnolo es el fundador de Guitarrástrofe, un ensamble de guitarras al cuál el adjetivo de desquiciado no le viene nada mal. También hija del rock, la música que surge de esta formación de guitarras (y un bajo eléctrico) sorprende por la irreverencia de las rítmicas irregulares que parten de violas criollas ejecutando melodías con reminiscencias de Robert Fripp, y mucha, mucha energía dando vuelta. Guitarrástrofe es de Marcos Juárez, Córdoba, Argentina, y es una perla en el profundo mar de las propuestas artísticas que no son muy conocidas. Luis respondió a las preguntas, en nombre del Ensamble que él mismo creó con alumnos de su escuela de música.

Guitarrástrofe, en Córdoba, en esa ocasión con Horacio Sairafi.
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1) Rayé un disco porque fue el único que tuve durante todo un verano en mi niñez avanzada, era Elvis en Vivo en el Madison. Me lo compré con unos ahorros, sintiéndome atraído tal vez por el estrafalario atuendo del Rey en la tapa. Esa ceremonia de imaginarme a Elvis entrando con “Así habló Zaratustra” todavía la tengo viva en la memoria. El circo del rock n’ roll a pleno.
Otro que gasté fue un cassette. Lo dejé opaco, era Beat de King Crimson. Alguien de mi familia lo compró siguiendo las recomendaciones de una revista y quedó espantado. Pero cuando yo lo escuché quedé petrificado. Las guitarras con esos “patterns”, las melodías vocales, como tocaban la batería...un mundo nuevo de música apareció y el misterio detrás, me atrapó completamente. Tuve la sensación de estar frente a algo nuevo, frente al futuro mismo. Ahora leo comentarios de esa época y noto que el disco pasó totalmente desapercibido. Así funcionan las cosas con sustancia.
2) Me sugiere que es la música adoptada por una gran cantidad de público como parte de su historia diaria. Automáticamente me viene la idea de cierta “irresponsabilidad” implícita, como una de sus características. Algo con potencial de gran herramienta para la modificación de nuestro complicado panorama actual, que es usado para fines superficiales y de corto plazo. Esta tendencia es peor en la denominada música para las masas, en donde la actitud es totalmente irresponsable y perversa, y en definitiva tiene poco que ver con la naturaleza de la música.
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