RCh | Entrevista con Washington “Canario” Luna
 

"Cada día estoy más anarco"

 
 

Fundador de la murga Falta y Resto, se autodefine cultor de la amistad, no gardeliano, “tupa”, y asegura que su verdadera pasiÓn es tomar con amigos. Hoy, el “Canario” representa mejor que nadie la esencia del Carnaval uruguayo.

   
POR CLAUDIO BONIFACIO Y WALTER SANTORO

Un amarillito. Washington “Canario” Luna pegó sus primeros gritos en este mundo allá por 1938, en un barrio alejado del centro de Montevideo: Villa Española. Y vaya si se hizo escuchar. Aquel canillita que debutó a los 12 años en la comparsa de lubolos Guerreros Africanos, pasó por murgas como Don Timoteo, La Milonga Nacional, Curtidores de Hongos y Falta y Resto e inmortalizó temas como Brindis por Pierrot, se ha convertido en la esencia misma del Carnaval uruguayo.

Son las 13.30 de un viernes. El “Canario” entra en un restorán del barrio porteño de Congreso y elige una de las mesas del fondo para charlar con Ruleta China. Enseguida pide “un amarillito”, que su representante traduce a la moza como “un whisky”. Se maneja con una sencillez extrema, casi exótica. Jura que le incomoda que se lo reconozca o se hable mucho de él. “No sé si es que tengo bajo plafón o soy un gil”, dice. Y aclara: “Tomo whisky o cerveza, no soy vinero. Muchas veces me relajaron porque a lo mejor le tiro coca cola al vino”.

¿Cómo empezó todo?

Yo tengo 69 pirulos. Debuté allá por el ‘52 en comparsa de negros, luego seguí en humorismo y recién después me fui a la murga.

Hace un par de años usted dijo que el Carnaval uruguayo había muerto.

Nunca dije que el Carnaval murió. Lo que pasa es que lo encarecieron mucho al Carnaval. Yo, como izquierdista, te digo que cantábamos miseria y nos vestíamos de oro, y eso no puede ser. Yo tuve la suerte de salir con trescientos tablados, ensayábamos un mes, un mes y medio; ahora hay veinte tablados y ensayan cinco meses. Entonces, yo me pregunto ¿para quién salís?

¿Cómo es la vida del murguista?

Normal, bohemio, un muchacho de barrio. Yo a veces me río porque dicen que hay una escuela de murga. La escuela de murga no existe. La escuela de murga era en la esquina, cuando tomando mate o un vino cortado cantábamos las cosas de Los Panchos o de Los Fronterizos. Esa es la mejor escuela.

Desde hace diez años a esta parte, hubo en Buenos Aires una explosión de murgas. ¿Qué opina de ese fenómeno? ¿Tuvo oportunidad de ver a alguna de esas murgas?

Mirá, yo lo veo bien. Lo bueno de la murga es que critica durante los doce meses del año, tanto en Buenos Aires como en Montevideo. Imaginate si habrá para criticar en un año. El gran problema es éste: yo digo que la murga y el candombe son uruguayos, son nuestras raíces, y que el tango es argentino. Por eso, prefiero no hablar de murgas argentinas, aunque las respeto, por supuesto.

¿Y Gardel es uruguayo o argentino?

No sé, no soy gardeliano. A mí me gustan Ignacio Corsini y Ángel Vargas. Aparte, no me gusta aquello que no se define, no podés negar tu bandera…

 

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