Uno. Todos ríeron es una de las mejores películas de la historia. ¿Por qué? No porque lo diga yo, que no existo. No porque sea terriblemente divertida. Tampoco porque al final, las lágrimas broten espontáneamente del espectador, o por Audrey y Ben, o por lo maravilloso y mágico que es estar frente a una obra tan perfecta, o por la canción de Colleen Camp sobre los títulos y las escenas finales, después del final. Ni siquiera por estar protagonizada por actores tan buenos como Ben Gazzara, Audrey Hepburn o John Ritter; ni por estar dirigida por uno de los mejores y más personales directores de cine norteamericano, Peter Bogdanovich. O sí, un poco por todo eso, y otro tanto, por los puntos que desarrollaré que podrían denominarse "anecdotario", pero me gusta más llamarlos, "vida".
Dos. La película empieza con un cartel: La compañía dedica esta película a Dorothy Stratten. Dorothy Stratten, chica Playboy de 20 años, enamoró a Boganovich y es una de las protagonistas de la película. Canadiense, bellísima, se casó con Paul Snider en 1979. Las cosas no marcharon, conoció a Peter. Quiso dejar a su marido, que la asesinó el 14 de agosto de 1980. Snider se suicidó después de matarla.
Tres. Dijo Peter: “La película realmente es sobre la gente que está actuando los roles. En otras palabras, es sobre Autrey y Ben (que tuvieron un romance) y es sobre John y Dorothy, y John soy yo... Yo soy un poco Benny… Yo estaba en la crisis de la mediana edad. Y luego, la personalidad de Audrey está totalmente basada en Audrey. Es su biografía. Ella está en un matrimonio sin amor, y permanece en él por el chico, y ella se enamora de Ben Gazzara (y de otro, antes de él). Y la historia de Dorothy – excepto por el hecho de que su marido fue letal como oponente – fue la historia de Dorothy.”
Cuatro. La película se trata de unos detectives privados, que siguen a mujeres casadas, para descubrirlas o con la intención de descubrirlas, siendo infieles a sus maridos. Muchas veces, con los mismos detectives. Las chicas en cuestión son Dorothy (Dolores Martin) y Audrey Hepburn (Angela Niotes). Mientras, Colleen Camp (Christy Miller), cantante country en la realidad y la ficción, y Patti Hansen, taxista, completan la comunidad femenina que le dará algunas lecciones a los hombres.
Cinco. Independiente, la película está hecha casi de manera familiar, con amigos. Ben Gazzara y John Ritter eran amigos de Peter (el segundo además, varias veces su alter ego en el cine), las hijas de Ben en la ficción son las hijas de Peter en la realidad, Antonia y Alexandra. Arthur (Blaine Novak), uno de los detectives, es uno de los productores y guionistas de la película, y era un distribuidor que Peter conocía y que le gustaba. Nunca volvió a actuar en el cine y su participación en esta película, valdría que le dieran unos doscientos Oscar a la Revelación.
Seis. Un momento inolvidable de Arthur/Blaine. Los detectives han seguido a las chicas todo el día. Arthur ha vestido gorro y lentes negros. Está de noche y le pregunta a Charles /John Ritter, si ya ha oscurecido. Cuando el otro se lo confirma, se quita el gorro y deja caer su larga y ruluda cabellera rubia, y se prende un porro. Fuma un poco y le deja el resto a John. Se va. La noche recién empieza para ambos.

Siete. Patti Hansen, la taxista pelirroja, modelo famosa de fines de los 70 y los 80 (para Calvin Klein y Revlon, entre otras), es nada menos, hoy y desde hace 25 años, la señora esposa del Rolling Stone Keith Richards, y madre de sus hijas, Alexandra y Teodora, también modelos.
|