“La cultura wari me apasiona -cuenta- es muy contemporánea en su expresión y casi desconocida. Cuando se habla del optic art yo pienso que ellos ya lo crearon en los colores, en la abstracción de las formas”.

Los wari se desarrollaron en el área andina del actual Perú, alrededor del 700 d.C y fueron uno de los pueblos más sofisticados en la producción textil con técnica de estilización y figuración y la aplicación de lo que ahora se llama “simili velour”, tela de textura aterciopelada.
La obra de Manuela participó en muestras en el Palais de Glace y en el Centro Cultural Recoleta, en Buenos Aires, y en desfiles que incluyeron hasta la presentación en el Glaciar Perito Moreno, en la Patagonia. El “arte para usar” es la continuidad de su camino en el “arte textil”, con obras figurativas de 2 por 1, 80 metros que recibieron premios y menciones en el ámbito internacional.

Ni cosas locas ni privativas de usar, aclara. Sí prendas únicas nacidas de lanas de oveja y de llama que se mezclan y combinan con sedas, terciopelos o bordados a mano con materiales nobles.
Santa María, a 388 kilómetros de la ciudad capital, San Fernando del Valle de Catamarca, y a 1380 kilómetros de Buenos Aires, es la cabecera departamental catamarqueña de los Valles: montañas, terrazas con sembradíos, huellas de una de las culturas más bravías contra la conquista. “De esa inspiración salen prendas con colores emocionales porque tienen el sentimiento del lugar”, dice sobre su lugar en el mundo, que aparece convertido en abrigo cálido

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