RCh | Música |"THE SECRET MIGRATION" de Mercury Rev (2005)
   

Cuando los snobs aciertan

POR EUGENIA GUEVARA

El primer disco que escuché de Mercury Rev fue All is dream (2001) y recuerdo haber sentido la misma sensación de sobrecogimiento que con éste. La apertura con The Dark is Rising me evocaba al cine de Hollywood de los 50, tanto a los melodramas más espectacularmente melodramáticos como podría ser cualquiera de Douglas Sirk, y a los musicales más rimbombantes, como los de Vincente Minelli. Obvio que no era porque hubiera un parecido músical, sino que había un parecido emocional. Justo en ese momento, un par de personas snobs expresaron frente a mí su excitación por Mercury Rev, con lo cual, decidí no prestar demasiada atención a esta banda que seguramente era "snob".

Olvidé a Mercury Rev. Pero un día descubrí, sin saber cuándo ocurrió ni cómo, que entre mis carpetas musicales había otro disco de Mercury Rev, The secret Migration (2005). Acostumbrada a lo que muchas veces pasaba con “esos grupos” no estaba inspirada para escucharlo (no sabía nada de Mercury Rev sólo conocía lo que había sentido con All is dream y tendía, por automatización auditiva, a ponerlo en un paquete con otros grupos, como Placebo, Suede o Arcade Fire, sin que no fuera más que una decepción subjetiva mía el criterio que los aunaba a todos: es decir, “esos grupos” eran aquellos que independientemente de su origen o su estilo tuvieron discos sobrecogedores, o maravilladores, o hipnotizadores, y luego se convirtieron en algo más aburrido que Coldplay).

Pero ocurrió. Y volví a sobrecogerme. Lo he escuchado muchas veces, cientos de veces, y cada vez, sigue manejando mis emociones, sobrecogiéndolas, aunque ya conozco cada sonido acuático, cada apertura de films - aunque ya no estamos en los 50 sino en un tiempo indeterminado que se mueve cómodamente entre los 50 y los 90 -, cada inflexión de esa ambigüa y extraña voz, cada clima emotivo, cada sensual línea de bajo (como la de Secret for a song pero sobre todo la de Across Yer Ocean), cada vuelo, cada frase amorosa, cada amistoso colchón de voces (como el de Moving On) y cada salto adrenalínico (como el de Vermillion).

Lo más impresionante es: la capacidad de moverse entre diferentes estilos y diferentes épocas de música, siempre cool, rozando todo, jugando con las capas sonoras, en el límite, siempre en el límite de convertirse en demasiado sentimental meloso blando kistch, pero no lo atraviesa, permanece. Por eso provoca emociones explosivas. Estamos frente a un mosaico de todo lo que escuchamos y con lo que establecimos una relación emocional. La voz de Jonathan Donahue es de otro mundo (como la de Björk, la de Thom Yorke o la de Antony) y por eso, sobrecoge.

¿Y por qué pensar o suponer que los snobs iban a ser inmunes a ésto? o ¿Por qué no compartir a Mercury Rev con ellos, que al parecer, a veces, aciertan? ¿Por qué no ser un poco snob?

la web de mercury rev

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