RCh | Música |" F#A#∞ " de Gospeed you black emperor! (1998)
    Viaje al centro del sonido
POR NICOLÁS CORIZZO

La subdivisión de temas al escucharla resulta ideal. Nos traslada por atmósferas que denotan sufrimiento y desolación...

Necesitaba escaparme. No importaba a donde. Tampoco el por qué. Fue así como llegué a ellos. ¿El destino? Sí, totalmente, porque no los estaba buscando y con su música me albergaron en ese momento difícil de mi vida.

Así fue como Godspeed, con su concepción de realidad, demuestra que en las grandes ciudades (en las que la mayoría anhela vivir y de las que muchos otros deseamos huir), todavía se puede extraer porciones de arte. De sus amontonadas puertas, los residuos que se acumulan a diario en sus calles y que ellos buscan como un tesoro único. Nos embarcamos en un recorrido que nos confronta con la necesidad de liberarnos de los prejuicios que tanto amedrentan.

Tengo una extraña debilidad por viajar en tren. No se si resulta de algún complejo no resuelto o si es el ritmo constante que sólo se detiene en programadas paradas, pero me reconforta saber que puedo contar con él en mis momentos de escape.

Las tres partes en que se encuentra divida el disco recrean situaciones diferentes, a mi entender.

I) The Dead Flag Blues: Comienza así " The car's on fire and there's no driver at the wheel", no queda otra cosa que imaginar una ciudad devastada por una guerra, "and a dark wind blows", con su silencio único, que se sucede luego de un ataque o un bombardeo, acompañado de ese viento oscuro pesado, que remueve y arrastra el polvo que queda en ese lugar.

Un cielo rojizo que comienza a caer y deja paso al atardecer... Ese tren que se escucha, permite a la mente imaginar un destino. Aquel viajero que se está transportando a un nuevo lugar porque necesita ir allí o simplemente porque lo obligan a realizar ese viaje. Comienza a recordar cosas del pasado, personas, revive situaciones de ese lugar que esta abandonando y trata de imaginar cómo puede llegar a ser este nuevo destino, incierto, confuso... y nos dormimos en el vagón. Soñamos, claro que soñamos y creemos que este nuevo destino va a poder sanar las heridas del viejo hogar... Finalmente despiertos, arribamos y comenzamos a descender de este tren. Caminamos por las vías hacia un horizonte nuevo, lleno de oportunidades, que alegra ese momento y nos hace olvidar del pasado... ¿Hasta cuándo?

II) East Hastings: Pareciera que en la gran ciudad uno se encuentra inmerso en un mundo repleto de personas de diferentes etnias, idiomas, religiones, con quienes comparte trabajos, lugares de estudio, diversos contextos. Los gritos del predicador callejero y la gaita acompañan el comienzo de este nuevo episodio instrumental. Plagado de atmósferas densas, "antiguos" relatos de vidas pasadas, historias que uno no quiere recordar sin nadie a su alrededor, el humo del tabaco recientemente inhalado, completan el escenario. Desde una cortina entreabierta que deja pasar la luz de la calle, podemos observar personas perdidas (e imaginamos posibles historias que acompañan el momento).

Imágenes se suscitan, voces y preguntas que se asoman en la cabeza de ese solitario hombre, algo alterado, conciente de esas cuestiones. Asomado desde una gran altura, con miedo, repentinamente se zambulle hacia el vacío: un clima totalmente aislado y abrupto, del cual sólo se puede imaginar una luz, una gran luz a lo lejos... y una estrepitosa caída, tratan de situarnos en otra realidad. Tratan de hacernos recordar donde estamos realmente, es inminente, pero mientras caemos, desde el suelo miran nuestra figura.


III) Providence: Nuevamente en la gran ciudad, se escucha de fondo una entrevista a uno de sus tantos personajes (uno se imagina que el entrevistado es una persona en “situación de calle"). La primer pregunta consiste en saber qué expectativas le depara a ese individuo el arribo del año 2000. Sus respuestas nos dan una esperanza ante el interrogante planteado... Creemos en su fe, continuamos caminando y observamos a nuestro alrededor. Los violines y celos nos acompañan para poder reflexionar en las respuestas obtenidas en este momento de calma y de paz.

El vibráfono da el pie para que se desate una tormenta furiosa, ideal para cortar con el climax.

Se nos prepara para una guerra. Una marcha hacia un campo de batalla, la ultima motivación para poder enfrentar al enemigo llega de la mano de Kicking Horse on Brokenhill. Tranquilamente podríamos estar en la puerta del avión, con nuestro paracaídas listo, nuevamente para lanzarnos. Al saltar nos reciben con estruendos. Nos dejan aturdidos y tratamos de visualizar nuestra zona segura. La desolación y oscuridad que uno puede observar desde las alturas, desemboca en un silencio infinito...

El final resulta ideal para reincorporarse y prender las luces de la sala, bienvenido a casa hijo.

la web de GYBE

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