RCH /La escribida, almacén cultural
“Explotar (desde sí)”...
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presentación para la lluvia

cineplexx

"-Niña, tú que no has tenido un reino, no puedes saber por qué voy bajo la lluvia con mi corona de papel dorado y la protejo...-Para que no se moje - dijo la niña. Y empezó a contar..."

Ciertamente, frente a la multiplicación de propuestas que no son multiplicidad (sino acrítica repetición de “lo dado”), La Escribida muestra su rasgo distintivo: la presencia del debate y la reflexión aguda que funda y da fuerza al proyecto. El abordaje de su última colección (que en octubre agregará tres nuevos pósters, los de Caco Pretini, Manuel Esnaola y Rocío Pochettino) es un acertado ejemplo de complejidad de las tramas.

Su propuesta artístico-cultural es preocupación y ocupación de la realidad que la rodea, de la ciudad que habita. Es una apuesta activa que rompe con la falsa dicotomía ciudad industrial (Río Tercero)/ ciudad cultural. Sergio Colautti pregunta a estos jóvenes gestores ¿Habremos asumido los riotercerenses que una ciudad industrial es antónimo de una ciudad cultural en el sentido más amplio de la palabra? ¿De dónde sacamos esa lógica? ¿No deberíamos trabajar para revertirla?

Sí, responden haciendo. Deberíamos recrearnos en el movimiento.

Y a cado paso se repreguntan. No dan por acabados los procesos de interpretación, de selección de autores, de conformación de redes que crecen más allá de Rio Tercero y quién sabe hasta dónde. Como acabamos de ver, mutan en los motivos de las publicaciones. Si ayer fue revista, antología, colección o postal, hoy es un poster, o llamador de agua. Se suceden y combinan como resultados de un proceso que en sí mismo es búsqueda y premio. “El interrogante entonces nos alegra, y la respuesta que nace es: una publicación/fiesta, que nos encuentre, que sirva de espacio de debate y de promoción de nuevas generaciones como agentes culturales activos de nuestra ciudad. Sobre todas las cosas, que posibilite una afirmación regenerativa de sí mismos y de la comunidad, siempre atentos a renovar la pregunta ante la cual todos podríamos sentirnos interpelados” Nuestros territorios poéticos (y políticos) no tienen la inmovilidad de los mapas turísticos. Las ciudades son móviles, de formas extrañas, al cambiar, es como si migraran de lugar. Un “como sí” que “es”.

“Miniatura con (des)gracia - poéticas post 95 en Río III” de Rocío Pochettino es una muestra de esta profundización y el debate en torno “al hacer” (hacer que es reconocido. La Escribida recibió la Primera Mención en la bienal de la “Biblioteca Popular Justo José de Urquiza” a las actividades artísticas de los habitantes de Río Tercero). Ahora sólo retomo algunas ideas del artículo de Pochettino (en Plebella. Revista de poesía actual. N º 17) que dan luz sobre estas notas, hago apenas un esbozo-invitación para aquello que merece atenta lectura.

La primera. Es justamente esta “ciudad industrial” la que un día de noviembre del 95 sintió un pedacito suyo explotado. La explosión la Fábrica Militar Río Tercero dejo tras de sí estelas y esquirlas. Ocurre un “estallido de miniaturas” que interpela y compromete. “La miniatura nos devuelve así un oficio político-poético: la traducción de la tragedia en un acto afirmante de la permanencia o esfuerzo por existir inventando nuevos dispositivos témporo-pasionales de estar-junto” . Estoy segura de que el re-diseño del mapa, la aparición de nuevos agentes sociales (políticos y culturales) y la reconfiguración de sus prácticas, no son en ningún sentido “asunto ajeno”, “cosa de Otros”. No es “algo que sucede allá”. Río Tercero- Córdoba. Como sucesivas cajitas chinas (aún en sus juegos de inclusiones/exclusiones, centro/periferia) los territorios geopolitícos- poéticos hablan de todos nosotros, ciudadanos del mundo, aspirantes a libres. “Río Tercero puede entonces ser la miniatura de un país que atravesó la década del noventa a pura explo/implosión, y que buscó luego nuevas formas de organización social y político-poética.”

Al comienzo afirmaba que mientras más hondo buceo en el proyecto de La Escribida, mientras descubro estos matices (que confieso ignoraba) voy sintiendo el deseo (¡entrañal!) de quedarme compartiendo. Un ratito más. Es decir, me re-conozco parte de estos complejos entramados, redes vinculares, festivas. La pregunta post-95 sobre la imposibilidad de la acción poético-política: ¿es posible escribir después de la explosión? tiene una respuesta escribida: “sí”.

Aquel “sí, sí, sí” con el que elegí comenzar esta nota. Las publicaciones escribidas, esas miniaturas poéticas que llegaron aún más lejos, hasta mis manos, en Córdoba Capital, y me llevaron a sumergirme en la “práctica del sí”. Jugar con aquella pregunta: ¿es posible escribir después de….? Del desamor. De la tristeza. De la misma Fiesta. Infinitos etcéteras.

Por último, los dejo con el “explotar(desde sí)” del que habla Rocío en su artículo. Es una cita larga, lo sé, mis licencias poéticas lo permiten.

Las extensiones del cuerpo, del deseo, de la propia palabra en devenir. En la miniatura hay un despliegue terrible del tiempo y sus verbos rarificados, una resistencia al tiempo de otro. Lo emergente, entonces lo iniciado, es miniatura de prácticas que sirven sólo si hay una imagen de tiempo para el estallido. El encuentro y la circulación vertiginosa de dones significan una resistencia donde tras la desgracia pervive la gracia, y el inicio es comunitario. En la solidaridad hay una visión de la totalidad, en lo minúsculo está el ejercicio de una memoria humana primitiva: alguien encuentra pequeños objetos en la intemperie, y siguiendo rastros se encuentra y comprende a sí mismo, atiende a un lugar desde donde se comprende el mundo. Y esos objetos, lo mínimo, traen la alegría –que no puede ahorrarse- de convocar a los congéneres, a una comunidad que puede otorgarles sentido: decir, “los traje de cielo abierto, miren todos”, pese a la minucia, a la fragmentación, a la esquirla. Ese acto, el encuentro, es el único modo tras la explo/implosión de vivenciar la afectividad innegociable. De negar la seguridad prometida en un tiempo imaginado, sujetando las pasiones a una programática ajena. En la miniatura está ese don, la gracia de la resistencia.

Los cuerpos encontrados, los cuerpos que se tocan, entrañalmente. La alegría nacida ahí, el deseo de ser: “ la explosión desde sí”. La pronunciación de lo mínimo, del gesto, del detalle que está y fuga

La escribida

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