RCh | Música |"FOR ALL I CARE" de The Bad Plus (2009)
    Cuando A y B se encontraron con C
POR LUCAS AMUCHÁSTEGUI

Tracemos una línea imaginaria. En un extremo está “A”, que es el jazz con todos sus vicios y virtudes. En el otro extremo está “B” que es el pop en su inmenso politeísmo de estrellas y caudal de ideas. Bien, esos dos extremos deben juntarse en un tercer punto de la línea, que llamaremos "Bad Plus”.

“A” sale de su extremo tal día, a tal hora, y subido sobre todo al virtuosismo pianístico de Ethan Iverson, que viene de un viaje astral por los compositores clásicos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX y que decide simplemente dejarse ser a partir de su fluidez casi esquizofrénica. Si no fuera un pianista, perfectamente encajaría en las características de un paciente psiquiátrico según manuales antiguos. Del otro lado viene la dupla “B”: contrabajo y batería a cargo de Reid Anderson y David King, respectivamente. Un groove pesado, denso, casi exento de melodías, roto, fragmentado e inconstante, pero permanente. Llamativo desde su anuncio de colapso. Dicho en otras palabras, una base que suena firme pero que al instante cae. Que se arma de nuevo, y vuelve a caer.

Estos dos trenes tienen una misión, hacer que el pop-rock y el jazz choquen provocando así una inmensa explosión nuclear de melodías, cadencias, compases y timbres que hagan que un oyente común sienta escalofríos y sensaciones placenteras al mismo tiempo. Pero para eso es necesario un nuevo elemento que haga reaccionar a los otros dos. El punto “C”, el elemento sorpresa, el detonante. El átomo que hacía falta. La voz de Wendy Lewis, que canta bajito, como no calentándose. Como diciendo ah, sí canto. ¿Y? Porque si tenés la suerte de verla en vivo te das cuenta de que sube así, petisita, pelito corto, con jean y buzito con capucha, y pela voz a lo Fitzerald pero sin exagerar. Susurra, grita, chilla, pero todo bien, sin calentarse mucho.

En For All I Care (Joined by Wendy Lewis) el problema se resuelve en un sonido agradable, pero inquietante. Es como te lo imaginás. Porque por ahí uno piensa que con Lithium de Nirvana ya no se podía hacer nada, y allá está la versión Bad plus, menos caótica que el smeel like teen … que hacen en vivo, que es un kilombo, pero más enriquecido con vitaminas armónicas. Porque creías que nadie podía superar el original de Numb de Pink Floyd y ahí va: de cómo un murmullo hace crescendo hasta ser hit de nuevo, y como después el piano se corre, escapa, y saca de plano a la melodía principal, dándole un tinte apocalíptico. Y si creías que How Deep is Your Love no podía ser mejorado. Yo te digo, sí, es casi imposible. Pero acá parece que lo hacen.

Ahora, si me toca opinar sobre el disco en clave periodística, diría que es un trabajo discográfico en donde la banda de jazz indie logra plasmar equilibradamente su amor al free jazz con su pasión por los hits comerciales del pop y las grandes canciones el rock que seguramente habrán emocionado a sus integrantes más de una vez.

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