Sí, parece un chiste de buenas a primeras. Ya leí mucho acerca del sobre bomba, y ustedes también lo harán si dan con un buscador ameno. A menos que no les interese saber cómo escribe un poeta iraquí, y se lo pierdan de puro porrazo. Debo acotar sobre las palabras de Iván que la imagen que posee el televidente medio latinoamericano sobre oriente (medio, lejano, cercano, distante) llega a la señal de cable por documentales dirigidos con Eurocentria, cariz de investigador universitario americano o noticias sesgadas por cadena foránea. Durante la guerra, seguro escasas corresponsalías de Al Jazeera se dedicaban a traducir al castellano, y era más fácil para los periodistas argentinos y búlgaros tomar otras fuentes, que practicar el inglés.
La televisación acercó un partido de luces todavía más nítidas que las transmisiones de la primera invasión, y el eunuco Bush se encargó de exihibir a un pueblo abatido por las infamias del Dictador. Que hay armas, que no hay. Y para Occidente todo barbado es una bomba en movimiento con su pozo petrolero a resguardo preparándose para no arder solo.
Yaaaa Aliiiii es un llamado y un pedido de justicia en la lengua autóctona, y es el nombre del poema de Nedhal Abhas -residente en Bagdad-, que bautiza la Antología. La voz de los abatidos, de los perseguidos, de otro pueblo sometido a la intervención donde prende la mecha de guerra civil, que reparte orfandad, que repite la historia con tecnología diferente pero las mismas artimañas de incomprensión. Mato lo que no comprendo, lo que no puedo dominar con racionalidad. Imán Alí, en la cultura popular invocado por las mujeres ante la desesperación, les enseñó a permanecer junto al oprimido, no al opresor.
A pesar de toda la escoria, Sinan Antoon –hoy en Nueva York- preserva el odio para convertirlo en amor trazando La Vía Láctea, texto acariciado por un natural erotismo, seguido por la angustia de las horas contadas en A un niño iraquí: "¿Sabes que tu mañana / no tiene ningún mañana? / Que tu sangre / es la tinta de nuevos mapas?"
El hartazgo, el nihilismo, la desazón de Adeeb Kamal Ad-Deen, sorprende con Aburrimiento en medio de las pulsiones diversas que despierta el acto de violencia, estado anómico endilgado por antonomasia a los jóvenes de las grandes capitales capitalistas, hastiados de tanta abundancia y consumo superfluo. "Me aburrí del llanto y del silencio / de las lágrimas y de las lágrimas petrificadas, / de esos que cruzan los istmos / para vender nuestra ropa". Versos testimoniales provistos de carencias basamentales como la paz y el cariño entre semejantes, problemáticas más horadadas que las manifestaciones anti globalización o las campañas en pro de la legalización de la marihuana. Y más cerca aún de nuestro tercer mundo latinoam, donde la guerra se libra en los cordones de las ciudades densamente pobladas de necesidades básicas insatisfechas –por utilizar un eufemismo de la ciencia económica. La palabra punzada está presente en la nación hambrienta que alza "estatuas hechas de oro / y amuletos", de Adnan Al-Sayegh. Y en la bella Herencia de Anwar Al-Ghassani cantando a su mamá "Así, mi señora, parece que la tristeza / no es la suma de las pérdidas comprensibles,/ sino la incapacidad a veces / de perdonar al ausente". Y no les cuento más.
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