Hubo un tiempo que fue hermoso, y no fue hace más de un lustro. Cuando el escenario del centro se volvió aburrido, hubo un puñado de trabajadores que siguió la ruta del bacalao y se dio con que el norte y el sur, este o éste se podían dar la mano. Revista Vox (Bahía Blanca), Pequeño Editor (Colonia y Bs. As.), llantodemudo, La Creciente (Córdoba), Limón (Neuquén), Belleza y Felicidad (Bs.As.), Junco y Capulí (Rosario) -y la lista sigue corriendo-, sobresalían por el atractivo de sus contenidos, diversos entre sí, y por algún detalle en las portadas que las definía: sencillez con estampas coloreadas o byn -con relieves, símil fotocopia, liso lavado-, deliciosas por donde se la abordara, manufactura en pequeña escala pegada a mano, caldo de cultivo para el corazón. Y otras con un proceso de trabajo gráfico y de montaje industrial, que aún da los visos de la labor del hombre en el encelofanado, en la certeza de una obra acabada con cariño.
Como el hombre occidental está adobado de polaridades y escisiones absurdas, no voy a citar qué grupo le cabe a CT, que no estaba presente, porque nacería un año después, en 2005. Las editoras estaban unidas por una etiqueta que caería en desuso como sucedió con el término “alternativo” en los 90: independientes, autogestionadas, periféricas. Rótulos que forjamos al calor del periodismo búlgaro que supimos conseguir. La acción por dentro y fuera es un hecho, no el capricho de un canon.
Esteban: "Como todo canon, el literario actual es una construcción. Qué registros pertenecerían o no a éste, no es una variable que condicione nuestras agendas a la hora de editar y/o de escribir. Lo importante, en todo caso, es ser consecuente con el propio deseo y llevar las cosas hacia los lugares donde uno pueda sentir el placer de un “flash” intransferible. En definitiva editar, escribir, son acciones que buscan postular un punto de vista personal de todas las cosas. Y es genial ir descubriendo coincidencias, afinidades, momentos paralelos que se suceden simultáneos en mundos distintos".
Iván: "No, no estamos mirando qué movimientos hay a la hora de diseñar un proyecto. De todas maneras, compartimos un ecosistema cultural y eso traza un campo de influencias comunes. La otra vez hablábamos con Juan Terranova y encontramos muchos puntos en común en nuestras miradas sobre la literatura. No nos conocíamos y no nos habíamos leído, así que fue una estimulante sorpresa encontrar posiciones y gustos comunes. Es una linda sensación".
Caifanes lo cantó: cambiá esa forma de mirar.
“Quitarle seriedad a la literatura”, decía Iván en una entrevista reciente. Y me lleva a recordar al autor cordobés Martín Toledo, cuando presentó el pasado diciembre Proximidad –autoeditado con la colaboración de Llanto de Mudo-, solicitando que los escritores de la ciudad generaran una polémica más divertida que una somera discusión en la cola de un supermercado. Aunque ese enfrentamiento podría ser constructivo y seductor. Bueno... no hay mucha polémica en Bulgaria. ¿Te gustó la tapa del libro querida? ¿No salió en el diario que más vende? ¿Se reseñó la gacetilla? ¿Hubo ausencia de orientación agradable por encima del garrote de la crítica endeble? Harina de otro costal.
La publicación de dos antologías de autores inéditos en la Argentina (Salvad a Copito y Yaaaa Aliiiii) con un alto componente de activismo o posicionamiento frente a Occidente, ¿puede leerse como una adscripción política consciente por parte de la editorial?
Iván: Sí…De todas maneras, lo que nos interesa es que no hablan desde el discurso político tradicional. Para nosotros fueron libros que salieron tumbados frente a la TV, ligeramente enajenados mirando el noticiero y pensar: “Wow, qué mal está todo”. Queríamos ir más allá del formato típico de denuncia.
Quizá no leerías un libro ni mirarías un documental sobre la guerra de Irak o sobre las emigraciones en el África, pero si una noche estás fumado en una fiesta y alguien te sienta al lado un chico/a iraquí que te cuenta cómo es su vida, te comerías un viaje así, astronómico, dirías: “¡Ufff! ¡Qué flash!”. Bueno, nuestros libros tienen eso, es algo adorable y en apariencia leve que te abre a otro mundo de manera muy personal. Entonces, al otro día cuando abras el diario y leas el bajón de Irak lo vas a sentir de manera más cercana. ¿Eso es política? Para nosotros faltaba la voz de los cuerpos. Sentimos que la literatura nos decía más que la crónica periodística.
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