Preámbulo. Son siete libros en total. Todos usados, claro. Algunos fueron comprados, y la dedicatoria, ha sido el segundo texto a tener en cuenta a la hora de irse feliz de la librería, con el ejemplar inhallable conteniendo la verdad pública /publicada del autor de la obra, y la verdad íntima, que una persona ha escrito exclusivamente para otra. Otros libros nos pertenecen. O siempre nos han pertenecido, o han estado allí, en la biblioteca familiar, y quienes han escrito sus dedicatorias permanecen en el anonimato para nosotros. Hay uno dedicado por su autor.
Podría pensarse que la carta tiene algo de parentesco, pero no. La dedicatoria es casi un acto poético de sinceridad, de afecto, que no requiere respuesta, que acompaña a un libro que completa esa comunicación privada que se da entre dos. La dedicatoria vive (salvo que cometamos el acto soez pero a veces justificado de arrancar la primera página del ejemplar) mientras el libro viva. La dedicatoria será leída cada vez que alguien abra el libro, y terminará por convertirse en otra verdad pública, compartida y apropiada por cada lector hasta unovayaasabercuando. La dedicatoria, con el paso de las décadas y los nuevos lectores, despierta interrogantes, emociones, simpatía y nostalgia. Acá van:

"Ferdydurke" de Witold Gombrowicz. Primera edición en la Argentina, 1964. Imposible no irse corriendo con el libro, costara lo que costara, en 1999. La dedicatoria, escrita en Córdoba en 1971, dice que el libro estará en unos días, tomando aire romano. Primera pregunta. ¿Cómo fue que volvió de Roma a Córdoba? Segunda. ¿Cuándo? Tercera. ¿Por qué? Pero hay más: dice que luego del contacto con un genio (Gombrowicz) uno nunca queda igual (aunque no haya ninguna garantía de mejor...). Es hermoso. El Negro, o la Negra, porque la última letra de la firma no es muy clara, era una persona sensible y sus palabras ayudan tanto como él fue ayudado por esta maravillosa novela. Otra serie de preguntas. El Negro/ a: ¿Quién es? ¿Dónde está? ¿Está? Sí, está, lo tengo yo, y seguramente cuando yo no esté, seguirá estando. El Negro /a me sobrevivirá. (E.G.)

"Humanae vitae mia" de Héctor Viel Temperley. ¿Quién estaba junto a él mientras la cámara lo capturaba?
Sentí que era verano.
Este objeto pasado por casas, manchado por sujetos o quizá por el sólo existir cotidianamente en algún espacio
objeto humanado en tiempo pasado...
No sé quién es el Tío Mario... (P.O.) |