RCh | Cine | “SECUESTRO EXPRESS” de Jonathan Jakubowicz
    Violencia a la venezolana
POR LOLA LATINA

Una pareja de clase media alta es víctima de un secuestro express, delito que en Venezuela (el segundo país latinoamericano más violento principalmente Caracas), hace rato dejó de ser noticia. Por eso, los detractores venezolanos del cine nacional esperaban otro trabajo con los argumentos de siempre (heredados del cine de los ’70 y ’80): marginalidad, violencia, sexo y muchas groserías. Pero se impuso un viejo adagio popular: No es lo que cuentas, sino cómo lo cuentas. El director -aunque su apellido engañe, es venezolano- quiso llegar lejos. No contó con aportes del Estado. Sus aliados artísticos y comerciales -y quienes le ayudaron con Miramax - fueron el famoso tándem de Robert Rodríguez y su esposa, la productora venezolana Elizabeth Avellán. El trío de malos está interpretado por malandros duros de verdad: los chicos del grupo de hip hop Los Tres Dueños: Dj Trece, Nigga y Budú. Consiguió una actriz pujante en Hollywood, la argentina Mía Maestro (entonces a punto de hacer el blockbuster Poseidón) para protagonista y su trabajo es excelente: dicción, tono y expresión corporal la convirtieron en una perfecta chetita caraqueña. Rubén Blades desatendió por unos días sus funciones en el Ministerio de Turismo de Panamá para viajar a Caracas y encarnar al papá de Mía. No se trata de un yanqui contándonos cómo es un secuestro express en Caracas. Es un caraqueño mostrándonos cómo se vive y se sufre el asunto. Lamentablemente, la intención moralizante de robo y mato porque el mundo es desigual es obvia en extremo.

Se advierte la influencia de Rodríguez o Tarantino (el plano desde el baúl del auto, a lo Reservoir Dogs es mucho): planos cortos o superpuestos, cámaras en mano, fuera de cuadro. De hecho se grabó en video. Algunos cabos sueltos -como el coito homosexual o el intento de violación- sólo se justifican si se mira la película desde el punto de vista de quien busca la truculencia para atrapar.

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