Logo RCh
 
Gancia
 
 
filtop
  NOVIEMBRE 20 DE 2007 edi1a
 
NEWS   REVIEWS   COLLAGE   TREND    PREVIAS   L'EQUIPE   CONTRAHOME
edi1b
  RCh |Festival de Cine de San Sebastián.
¡Bajen sus
armas!
POR ANALÍA IGLESIAS
 

SAN SEBASTIÁN ES una celebración terrenal a la que nadie debería renunciar al menos una vez en la vida. Vitalista, Donostia en euskera (“Donosti”, abreviado, para los muy asiduos), la ciudad misma es el edén. Ni hablar de ver cine en el cubo de cristal de Moneo, el famoso Kursaal, salir de la proyección, y ¡oh! el mar, el Cantábrico.

Verde, montañoso, el País Vasco –Euskadi– dibuja la frontera norte de España; Donostia está a 20 kilómetros de la ciudad francesa de Hendaya y a tiro de piedra (en barco) del sur del Reino Unido. Y, sin embargo, todo el encanto es suyo, propio, bien vasco... lo son las dichas mundanas, los chuletones, el besugo, las ostras, su bacalao, la sidra, su música con antiquísimos instrumentos rudimentarios que tocan escalas del cielo, y también los conflictos, las manifas frecuentes, los cócteles molotov de los imberbes aspirantes a etarras y este año, desde la pantalla, los alaridos de dolor en el matadero imperial.
A todo, a todo se acostumbran sus sibaritas residentes, incluso los eventuales visitantes que llegan tentados por las penúltimas emociones de este mundo.

El Festival de San Sebastián, de clase A como la Berlinale, Cannes y Venecia, es, sin embargo, un encuentro de presupuesto acotadísimo. Quizá ahí radique su contagiosa sensibilidad: todavía se puede ver cine, la muestra no se ha convertido aún en plataforma de lanzamiento de temporada de las majors de Hollywood, los premios suenan de verdad a buenas intenciones y mejores resultados, a rigor, a debate sobre el arte en este tiempo.

 

Tinariwen55º edición del Festival de San Sebastián, en Donostia.

 

Este año, Donostia obró el milagro de amigar a Paul Auster con Wayne Wang, dos que no se hablaban desde hacía siete años, desde que filmaron juntos Blue in the face. Resulta que Wang ganó la Concha de Oro con A thousand years of good prayers, una peli chiquita, íntima, sobre un inmigrante chino en EE.UU. Y resulta que Paul Auster era el presidente del jurado. Y resulta que unos días antes de la gala final, en el hotel en el que ambos se hospedaban, durante el desayuno, Paul le dijo a Wayne: “Siete años ya son suficientes”. Y a los dos les pareció que sí, que ya era hora.

Esta reconciliación fue quizá el gesto emblemático de un espíritu pacifista que ya se adivina en cierto arte actual. En su 55º edición, Donostia respiró el aire que nos está llegando a través de la música y del cine, ése que zamarrea para despertar o susurra para apaciguar (o compensar) el frenesí de una carnicería demasiado larga... en Irak, en Birmania, en Afganistán, en Palestina, en el África, en el Chaco guaraní...

Pag. 2 >>
  © 2007 ruletachina.com - REVISTA VIRTUAL - Todos los derechos reservados - República Argentina