Con alegría en las piernas que nos dejó Devendra traté de escuchar un par de temas del trío sueco Peter, Bjorn and John, pero otra vez la música del escenario de al lado... Moneybrother arrasaba con todo. Traté de concentrarme pero después de un par de temas, PBJ me cansó, me aburrió y no hubo razón para cambiar la sensación que me había dejado Devendra por lo que me provocaba otra banda de suequitos, masculinos y secos.
Se acercaba la hora de ocupar un buen puesto para escuchar a Regina Spektor. La recibimos con toda la fuerza. Esa mujer es sencilla y sincera, ella y sus canciones, nos elevan. Se acompañaba del piano, la guitarra y dos palos de batería con los que golpeaba contra el parlante. Con elegancia y tacto se movía entre tema y tema. Jugaba con su voz, cambiaba de idioma y era fantástica. El público cantó todas sus canciones. Empezó a llover y Regina me hizo llorar dos veces: cuando cantó Fidelity y Better, temas de su último disco, Begin to Hope. Le gritaban que la querían y ella respondía que también nos quería. No pudo haber sido mejor.
En el escenario mayor empezaba a sonar Erykah Badu. La estrella con lugar obvio en el mundo de la música, la leyenda fuera del tiempo. Pero Erykah no me llega. Fue la segunda vez que tocó en Suecia y la última vez que la veo porque su música me parece aburrida e insignificante.
Sentía curiosidad por Juliette & the Licks. Entró en escena con calzas al rojo vivo como sólo ella sabe llevar y una especie de plumaje igual de rojo en la cabeza que voló segundos después, de los saltos, patadas y más saltos que pegó para nosotros. Nos despertó diciendo: “Come on you blond fuckers”! Después empezó el viaje de adrenalina pura. La conocemos de películas como Cabo de miedo y Asesinos por nauraleza. Juliette Lewis no es simplemente otra estrella que trata de hacer música. Juliette sabe hacerlo y libera una fuerza y energía poco vista en este mundo.
Contentas, despedimos Way Out West festejando en Far Out West. Al otro día escuchamos que una amiga había encontrado la fiesta donde estaba Devendra Banhart y no nos avisó. Perra, pensé. Qué no hubiera dado por dormir con Devendra y Juliette. |