
Marlene fue una de las actrices de Hollywood que visitó el campo de batalla para divertir a los soldados, quizás por su formación doméstica, hija de un teniente de policía, llamado Louis Erich Otto Dietrich, que sirvió en la guerra franco-prusiana durante 1870-71. Su actitud en las escenas de cabaret de Morocco y de La Venus rubia, ya era camp, lo que podría de una cierta forma validar el travestismo masculino en sus películas. Esa actitud era válida en el ámbito performático. Su postura estaba de acuerdo con las convenciones aceptadas en el campo de batalla, en términos de entretenimiento. La recepción de esa actitud homo erótica fue calificada como “humorística”.
La recepción y la absorción de esa emblemática y misteriosa persona, con latente deseo homo erótico, se encuentra siempre en el plano performático, usando la reversión de roles masculinos y femeninos, y siendo totalmente aceptada cuando cantaba en el cabaret.
El traslado de Marlene hacia los EEUU, si consideramos que era una alemana contra el régimen de Hitler, podríamos asociarlo con un discurso antinazista. Una mujer alemana en Hollywood con convicciones antinazis se une al discurso de los judíos del Studio System. La repercusión social, con un subtexto ideológico, anti nazista, pro judío, presenta de alguna forma la formación de la estrella.
Entonces, vemos a una mujer con actitudes homo eróticas, que venía de una nación que llevaba a cabo una persecución a judíos, entrar glamorosamente en el Star System. Sus modos pueden ir en contra de la normativa sexual vigente. Pero, las actitudes se quedan en un plano performático, en las escenas de cabaret de sus películas, validadas por un posible carácter camp de sus performances, sobrevaluadas por técnicas de luz y dirección. Marlene recibe amplia repercusión social y atrae a los espectadores desde sus distintos lugares, el yo espectador masculino y femenino |