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Una lupa de tiempo. El esqueleto de hierro dentro del cemento. Los murales de los que intervinieron esta parte viva del muro muerto.

La más total de las cracias

Decir. Para no quedarnos enredados en la locura: decir. Decir por las paredes y por los codos. Decir por donde se pueda. Para desenredarse un poco.

Y decirlo otra vez. Escribir el terror. Preguntarlo. Remojarlo y ponerlo a secar. Colgarlo de un gancho. Darlo vuelta. Agarrarlo del fondo y llorarlo. Sentirse muy pequeño. Dormirse llorando. Despertar, con menos terror y más ventana.

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