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RCH/Marlene Dietrich
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Estrella de dos cuerpos

Con el nombramiento de Hitler Canciller de Alemania en 1933, y su consecuente dominio nacionalsocialista se producen grandes alteraciones para el país. Joseph Goebbels, nuevo ministro de Propaganda, se convierte en el jefe de la industria cinematográfica alemana, así pues la presión llega a los judíos también en la UFA, que deben abandonar el país y se exilian, en su mayoría, en Estados Unidos, donde desarrollaron sus carreras con éxito.

Imágenes, heterosexualidad y teoría queer

Las imágenes producidas por el cine forman parte de la iconografía pop, y no siempre son miradas desde otros aspectos y desde otros lugares que no sean la posición dominante.

Partiendo de la idea de una vida y un aprendizaje normatizados dentro de la construcción del heterosexualismo, vemos que éste surge como un aparato social de producción del femenino y del masculino, que funciona por división y fragmentación de los cuerpos, y que identifica las partes como centros naturales y anatómicos de la diferencia sexual. “La heterosexualidad es una tecnología social”, afirma Preciado. Y el origen fundador de la tecnología social es binario, y presenta los cuerpos entre el húmedo y el seco, el arriba y abajo, dentro y afuera, bien y mal, activo y pasivo, masculino y femenino. El esquema sinóptico de las posiciones pertinentes está bien representado por Bourdieu en el libro La dominación masculina.

La construcción del género, según la filósofa Judith Butler, es una imitación “cuyo original no existe”. ¿Estaríamos entonces ante esa fuerza de construcción de géneros claramente binario y masculinamente dominante?

Se pueden asociar las teorías y las formas narrativas del cine a esa normativa de la heterosexualidad y dominación masculina. Teresa de Lauretis sugiere que “la narrativa cinematográfica no sólo estaba sexuada sino heterosexuada, ya que la narración implica generalmente el movimiento activo del héroe masculino a través de un espacio de género femenino, igual que el héroe imperial labra una tierra virgen.”

Todo ese efecto de la acción dominadora simbólica masculina, como sugiere Bourdieu, trae reacciones por parte de los dominados: los contenidos de acción de las teorías feministas que llegan a radicalismos anti masculinos o las teorías queers.

Un apéndice interesante de los abordajes queer sería la existencia del Camp como forma expresiva y performática de la sexualidad. Susan Sontag en su ensayo “Notas sobre lo camp” define camp: “lo más bello en el hombre viril es algo femenino, lo más bello en la mujer femenina es algo masculino”.

Esa exageración y ese acto performático piden la atención de otra mirada ante la dominación masculina. El femenino exagerado, con la glamourización fuerte e irónica, y la masculinización entendida en padrones viriles y pre codificados, llegan a ser ejemplos en el mundo contemporáneo en el imagético y coloreado mundo de las Drag Queens (hombres performáticamente exagerados travestidos en mujeres) y Drag Kings (mujeres performáticamente exageradas travestidas en hombres).

Ese recorrido breve por las teorías de género y queer constituye un marco importante para lo que se desarrollará en la formación de la estrella carismática de Marlene Dietrich.

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