| Cuando escuchaba Jaime sin tierra me preguntaba como hacían para sonar así. Cuando escuché Oui, me preguntaba como podía sonar así.
Ahora escucho Los días y adivinen qué me pregunto.
La música de Juan Stewart antes, en el grupo, y ahora, como solista es un homenaje permanente al sonido.
No hablamos sólo de composiciones bellísimas, delicadas, de extracto indie. Apartado: indie, esa cosa que es como alguna vez fue el punk, la capital del "hazlo tú mismo". Hablamos de cómo ingresar de lleno al mundo sonoro, identificándose con él a punto de no saber ya si hay un ejecutante de instrumentos en sus discos, o si sólo una inteligencia robótica que compone, digamos una planta musical que crece por sí misma, trepando a través de nuestros oídos. El disco como unidad artística todavía emociona, sí señores. Obras así, como Los días, te conectan de nuevo con eso de quedarte solo en tu casa, prender algo, preparar un hielo, y mirar la ventana. Un disco que te pide, y te da. Entonces hablaré de su gestor. Un tipo al que vengo siguiendo desde hace algunos años, por curiosidad de saber hasta dónde se puede ser uno mismo dentro de ciertos climas, o círculos, en donde a veces la búsqueda de diferenciación neutraliza el goce estético.
Me obsesionaba la idea de encontrar a quién responda a la pregunta: ¿la independencia pasa por
lo arriesgado, real o intenso de una búsqueda y no tanto, o en menor medida, por los medios de producción y reproducción del objeto de arte?
Lo venía siguiendo, mejor dicho, hasta que lo perdí. Hasta que lo volví a encontrar por ahí, haciendo de silueta entre las sombras del grupo Valle de muñecas.
Ahí está!
La pregunta entonces fué ¿en qué anda juanese? Él no respondió. Nada de entrevistas, amigo. Es decir, quería saber si éste Juan iba a seguir sacando discos que son reflejo de lo que se le canta las pelotas hacer. Y sí. Eso mismo hace.
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1. Repasar los discos que Juan Stewart produjo. No todos de una vez, aunque no estaría mal, pero sí con urgencia el de un Robot bajo el agua ( su ex de Jaime sin tierra) y los de Pablo Grinjot, Alvy Singer o Sonoman.
2. Saber que detrás de todos éstos discos hay un prolijo y obsesivo ingeniero de sonido, en conjunción con compositores de una nueva era
con sus cabezas abiertas en mil ventanas (ya no cabe diferenciarlas como "eclécticas" ya que todo lo es) y con una gran devoción por los matices, colores y texturas instrumentales.
3. Juan es (no pienso editar esto) un Brian Eno de acá. Sí! Es el Brian Eno de acá. Lo juro.
4. Me mandan una foto y tiene un bajo Rickenbacker. Eso me dá bronca. Pero claro, lo usa bien.
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Justamente en el momento en que llegó a mis manos el disco Los días y su arte de reflección arbórea, estaba escuchando otros discos de pianos solos y aderezos. Caminos, del Negro Aguirre, Cribas del Mono Fontana y el White Chalk de PJ Harvey. Todos diferentes, sugestivos e interiores. Justo cae esta preciosa caja de árboles verdeazulados con su savia lista para ser pasada por el láser. Al oírlo, pensé en Juan L. Ortiz -poeta entrerriano-, en su delicada contemplación de la tierra, acaso desde un adormecimiento zen, o como otros insinúan, desde una paz de pastillas.
Y éste otro Juan, que con su disco también mira pasar los días entre melodías tarareables y cansinas, entre arpegios tan de interconexiones lumínicas, chispas químicas,
con el silencio andando por ahí, como un pájaro. Sí, es como para meditar, o como se le llame a eso de colgarse en una sensibilidad distinta durante cierto tiempo.
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En Sin pisar, la lluvia y un latido a todas escuchas electrónico hacen descargas mientras el pianista se deja llevar por unas cifras melódicas: si invertimos la percepción, este tema puede ser un corto al que el oyente le reemplaza sonidos por imágenes para contar una pequeña la historia. Bueno, todo el disco tiene esa capacidad de interactividad. Ya que estamos. No sabemos si por la ausencia de letras, o por el amplio espacio que abre cada una de sus armonías. O por los voicings de esa pedalera ¡maravillosa! que suena en los confines. Lo cierto es que es difícil estar oyendo el disco y no ser una máquina generadora de escenas e ideas. Hice una prueba: junté tres personas y les dije, diganmé que les sugiere ésta canción, las respuestas fueron desde avellanas hasta un témpano, alguien dijo un "círculo, como un sol", hablaron de hielo muriéndose de calor en medio de un pueblo de casas lujosas (ante lo apocalíptico, acabar con la encuesta).
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Llega el último track, 0... ¿Es un cero, es una O?
¿Es el punto neutro? ¿Es la vocal de la meditación?
¿Es un círculo?
myspace de juan stewart |