RCh > > ESPECIAL << Entrevista con Evgen Bavcar

 

 

 

 

 

 

 

Un proletario de la visión

ESCRITOR, FILÓSOFO, DOCTOR EN ESTÉTICA, COMPARTIÓ ESTUDIOS CON ZIZEK Y A LOS 41 AÑOS, REALIZÓ SU PRIMERA EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA. HABLÓ DE MIRAR Y DE TOCAR, DE NUESTRO MODERNO MUNDO DE IMÁGENES PLANAS Y SOBRE TODO, DE LOS GRIEGOS EDIPO Y ANTÍGONA, "LA PRIMERA FIGURA DE AMOR, ANTES DE CRISTO".

POR SERGIO RAUL LÓPEZ

FOTOS: ARTURO TALAVERA

Una descomunal torre de artificios se erige en torno a las preconcepciones que mantenemos en torno al mecanismo y al proceso fotográfico. Y sin embargo, no solemos reflexionar ni dudar de prejuicios tales como los que comparan a la cámara con la agudeza visual del fotógrafo, a la lente con el ojo humano, al proceso fotoquímico por el que los fotones se graban en una superficie emulsionada como un arte de la luz, al transcurso de pizcas de segundos en que el obturador deja pasar el exterior a la cámara oscura como un instante decisivo. En fin, una reiterada superposición de interpretaciones simples, equívocas las más de las veces.

Al final, el equipo fotográfico no es más que una maquinaria ensamblada en torno a una cámara oscura, es decir, requiere el vacío de toda luz para funcionar. Y no se capturan instantes congelados, sino transcursos de tiempo, devenires, en ocasiones tan breves, que no los notamos. Por supuesto que el ojo del fotógrafo no es similar a la toma del filme, empezando porque nuestra vista no compone el panorama en rectángulos ni pequeñas perforaciones para engranes, tampoco percibimos el exterior en dos dimensiones sino con profundidad de campo. Buena parte de los conceptos sobreentendidos en torno al arte y a la técnica fotográfica son, simplemente, erróneos.

La fotografía, planteémoslo claro, requiere de la oscuridad como principio fundamental. Además de una óptica mecánica que poco asemeja los ojos biológicos. Y por lo tanto, la forma en que las imágenes se forman y se plasman en el filme obedece totalmente a una lógica de maquinaria, no a la sinapsis cerebral. Lidiamos, claro, con interpretaciones artificiales de las ondas que corren en realidad por el mundo, no con lo que vemos.

Por ello, nadie más apropiado que un ciego para revelarnos tales hechos. Primero, claro, debemos aceptar el hecho de que esta aparente paradoja, la de la existencia de un fotógrafo ciego, no sólo es posible, sino cada vez más común.

Una vez abierto el entendimiento a esta realidad, las convenciones se irán derrumbando una tras otra.

La charla que sigue es con el filósofo, pensador y escritor franco esloveno Evgen Bavcar.

En realidad, la cámara fotográfica es una cámara obscura, un objeto sin luz, aislado del exterior, que sólo por instantes se deja penetrar.

La cámara fotográfica es una cámara obscura portátil, pero también son las tinieblas que poseemos, es la oscuridad como nuestra propiedad privada, es la posibilidad de este pequeño tesoro que la necesaria ausencia de luz presupone para hacer otras imágenes. De esta forma, la cámara fotográfica no sólo es un objeto de la herencia cósmica que nos permite ver las estrellas, los puntos luminosos de la oscuridad general del cosmos, de la oscuridad de los hombres, de la oscuridad de la historia. Más que cámara, es un poco la caverna de Platón, un poco la tecnología es, también, la parte más obscura de nuestro cuerpo.

Pag. 2 >>
  © 2007 ruletachina.com - REVISTA VIRTUAL - Todos los derechos reservados - República Argentina